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Deja de vivir con urgencia

Los seres humanos estamos inmersos en una urgencia permanente que no nos deja pensar claro y crear claramente. Vivimos enfocados sólo en la debilidad del ego; causa y efecto de esta desesperación. El origen de nuestro sentido de urgencia está dado por la cantidad de estímulos a los que estamos expuestos y la baja disponibilidad de nuestro tiempo a sentir nuestra propia información que proviene de la sensación recibida a través de nuestros sentidos. Esto es simple de entender; si vivimos en la exuberancia y sobre estimulación de la superficie, nos olvidamos de lo que sucede en el fondo. Cuando era pequeño, había un dicho muy práctico y didáctico en mi familia: "no hagan olas". Significaba esto que si revolvíamos la superficie nos agitaríamos en los estímulos (por ejemplo, problemas, experiencias, vivencias, conflictos emocionales, etc.) y nos olvidaríamos o abstraeríamos de lo importante, de lo que realmente nos sostienes. Quizás este dicho no tenía este significado complejo, pero sí demostraba que si te distraes en lo insignificante, te perturbas en lo importante. Las personas estamos en este dilema. Lo intrascendente, la realidad imaginaria, creada con ilusión y egoísmo colectivamente, nos hace perdernos el enfoque en nuestra mente, emociones, cuerpo [...]