Hay una idea que solemos aprender muy temprano: que el amor se gana. Que depende de hacerlo bien, de cumplir expectativas, de ser fuertes, de no equivocarnos.

Con el tiempo, esa voz deja de venir de afuera y empieza a vivir dentro de nosotros. Nos exigimos más de lo que escucharíamos a alguien que amamos. Nos juzgamos con dureza justamente cuando más necesitamos comprensión.

Quizá el amor incondicional hacia uno mismo no empiece por sentirse extraordinario. Quizá empiece por algo mucho más sencillo: dejar de abandonarnos en los momentos difíciles.

  • Escucharnos con presencia.
  • Entender lo que estamos viviendo antes de querer corregirlo.
  • Reconocer el cansancio sin convertirlo en culpa.
  • Abrazar nuestra vulnerabilidad sin verla como un fracaso.

La verdadera reconciliación con uno mismo no consiste en negar aquello que duele. Consiste en permanecer cerca de nosotros mientras lo atravesamos.

Cuando dejamos de luchar contra lo que sentimos, aparece un espacio nuevo. Un espacio donde la culpa pierde fuerza, la exigencia se suaviza y comienza una relación más honesta con quienes somos.

Amarnos incondicionalmente significa crecer desde el respeto y no desde el castigo.

En esta Meditación en el Bosque abriremos un espacio para volver a esa relación esencial con nosotros mismos. Un momento para escucharnos con mayor profundidad, liberar el peso de la autoexigencia y cultivar una presencia más amable, más consciente y más verdadera.

Porque, precisamente cuando más necesitamos amor, es cuando más importante resulta aprender a ofrecérnoslo.

Meditación en el Bosque

Amarnos incondicionalmente

Bosque de Tlalpan, CDMX

Sábado 18 de julio – 10:00 AM

Entrada libre y gratuita, vestir ropa cómoda y evitar perfumes. Traer tapete o algo para apoyar en el suelo. Puedes invitar a quien gustes.

Un encuentro para escucharte con presencia, reconciliarte contigo y fortalecer la relación más importante de tu vida: la que tienes contigo mismo.